Vamos a bajar el ritmo, respirar un poco
y mirar lo cotidiano con otros ojos.
Porque hay poetas que no necesitan grandes gestos para tocarnos,
y uno de ellos es Tomas Tranströmer.
Su poesía es calma, luz, silencio…
pero de ese silencio que mueve algo por dentro.
Y como siempre, nos acompaña Enrique Bolaños
con Para soñar y no dormir, ese pequeño viaje donde la imaginación manda.
Así que ponte cómodo, ajusta el volumen
y déjate llevar.
Empieza un nuevo viaje,
uno de esos donde la vida, sin prisa,
se convierte en poesía.






