domingo, 28 de octubre de 2012

2º PARTICIPANTE; Alejandro Rafael Alagón Ramón

OLVIDEUDAS



El mendigo profana ese firme hermetismo
de los contadores, explora la abultada
jerarquía de escombros, destripa los silencios,
repasa desperdicios, conoce las cenizas.

Orfeones de moscas ensayan un murmullo,
una nube furtiva que despierta y rodea
al intruso, a la sombra que indaga en la agonía
de pieles, restos, cajas con un viejo bastón.

Hay fotos troceadas, miserias familiares,
vestigios de un rencor enquistado en las cáscaras,
imágenes ajadas que yacen desvalidas
mientras las bolsas visten uniformes de luto.

Láminas amarillas que una luz investiga,
trozos sepia, pedazos, sutiles instantáneas
adoptadas de pronto por un desconocido
que invade cada escena con sus ojos lejanos.

Hay tipos de interés que devoran salarios
y crecen poderosos como la levadura,
recibos y facturas a merced de los tábanos
y números convictos en la cuenta corriente.

Esas cartas inertes, esas hojas cobrizas
que un día degolló con furia la tijera,
recomponen un drama, el préstamo que asusta
y cornea las nóminas y enfada al avalista.

Aunque el hedor disuade a los perros hambrientos
e irrita al callejón el vagabundo sigue
su búsqueda arriesgada entre escoria y cascotes
e ignora el odio brusco de esa masa tan fétida.

Y los nervios observan de nuevo porvenir:
la anemia de sonidos en la cesta de mimbre.



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