Ave de paso
un beso inesperado,
selló la despedida,
en nuestra joven cama
que era ya tumba fría,
escapaste en silencio
como cruel homicida,
mi cadáver ardiente,
ignorante dormía,
corazón destrozado
cuya sangre fluía,
el tiempo lo rozaba
y crecía la herida;
fuiste ave de paso,
vistosa golondrina;
me juró amor eterno,
más yo tonta sabía,
que al llegar el invierno,
otra vez marcharía,
preferí engañarme,
y al hacerlo moría,
fue tan solo un segundo,
para mi alma ,la vida.
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