martes, 10 de noviembre de 2015

FINALISTA Nº4; BORIS ROZAS BAYÓN

MUDANZA

Comprendo a un alma salvaje - deslavazada entre colinas -
calada por el poeta que se refugia tras la sonrisa de la luz
que irrumpe por la ventana a medio abrir,
sumida entre nidos de pájaro y copas de árboles mecidas por el viento de la tarde.
Soy como la paz de tus libros de salón esperando a ser desembalados
entre el enjambre de cajas agolpadas en pasillos,
soy como el corazón recién empaquetado sin apenas tiempo para retorcerse
por la mudanza, voy con el ritmo de la tarde entre tímidos rayos de sol dejándome la
vida tras los toldos
cansado de negociarme a la baja tus esperas, poeta, privado de horizontes sin huella,
de astronómicas cifras de ventas, de soslayos y soñeras,
expulsado de aeropuertos y estaciones por ser hombre más que esfera
por atraer tu nombre indeciso a esta vida que no era.  
Un barco de papel navega por un río de Fe inquebrantable
sobre cientos de organismos apilados,
sobrelleva la noche larga del que se deshace en cementerios donde todo sucede muy despacio. Cava. Cava con ternura el nido último del pájaro centenario,
el sol que languidece sobre la tarde que dará paso al vaivén tímido de la medianoche.
No obstante lo dicho, dejo de ser un ser vivo para emplazarme al olvido
que supone la desgracia de ser vocero de principales en eterno duelo,
poeta que lastra mi pecho con versos subversivos
cargados de leche de soja que presupongan
la marca de todo un sendero por el que discurrir siempre y cuando haya turno para un último vuelo. En tu afterhours de poemas y alcohol vi una escapatoria,
un malecón de expresiones inventadas con las que saldar todo tipo de deudas,
una carcasa de llantos truncados, un algodón de azúcar,
en tu mochila de cuervos y noches en vela
vi una mueca que presagiaba un final para nada certero, un arrecife con rostro afinado de siervo, un corazón en calma que espera la llamada del mundo
sin certezas ni miedos.

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